
Nora Mutcho cocina como canta: su obra nace de la mesa compartida, del calor de los fogones y del desgarro íntimo. Convierte la cocina en escenario y la voz en banquete.
Nora Mutcho cocina como canta: su obra nace de la mesa compartida, del calor de los fogones y del desgarro íntimo. Convierte la cocina en escenario y la voz en banquete.
Hay algo de rito en la armadura que viste Nora: no es una coraza solo para proteger, sino para convocar. Bajo la peluca se alza un gesto que mueve el silencio, y el arnés ceñido en las piernas sostiene cuchillos como si el cuerpo fuese altar. Es un disfraz de resistencia, una piel de materia que desafía: la luz, el filo, el eco.





